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domingo, 11 de junio de 2017

De cómo el señor Darcy rechaza bailar con Elizabeth Bennet


(El señor Darcy, Colin Firth y Elizabeth Bennet, Jennifer Ehle, en la versión de "Orgullo y prejuicio" de 1995, de la BBC)

El señor Bingley era apuesto, tenía aspecto de caballero, semblante agradable y modales sencillos y poco afectados. Sus hermanas eran mujeres hermosas y de indudable elegancia. Su cuñado, el señor Hurst, casi no tenía aspecto de caballero; pero fue su amigo el señor Darcy el que pronto centró la atención del salón por su distinguida personalidad, era un hombre alto, de bonitas facciones y de porte aristocrático. Pocos minutos después de su entrada ya circulaba el rumor de que su renta era de diez mil libras al año. Los señores declaraban que era un hombre que tenía mucha clase; las señoras decían que era mucho más guapo que Bingley, siendo admirado durante casi la mitad de la velada, hasta que sus modales causaron tal disgusto que hicieron cambiar el curso de su buena fama; se descubrió que era un hombre orgulloso, que pretendía estar por encima de todos los demás y demostraba su insatisfacción con el ambiente que le rodeaba; ni siquiera sus extensas posesiones en Derbyshire podían salvarle ya de parecer odioso y desagradable y de que se considerase que no valía nada comparado con su amigo.

El señor Bingley enseguida trabó amistad con las principales personas del salón; era vivo y franco, no se perdió ni un solo baile, lamentó que la fiesta acabase tan temprano y habló de dar una él en Netherfield. Tan agradables cualidades hablaban por sí solas. ¡Qué diferencia entre él y su amigo! El señor Darcy bailó sólo una vez con la señora Hurst y otra con la señorita Bingley, se negó a que le presentasen a ninguna otra dama y se pasó el resto de la noche deambulando por el salón y hablando de vez en cuando con alguno de sus acompañantes. Su carácter estaba definitivamente juzgado. Era el hombre más orgulloso y más antipático del mundo y todos esperaban que no volviese más por allí. Entre los más ofendidos con Darcy estaba la señora Bennet, cuyo disgusto por su comportamiento se había agudizado convirtiéndose en una ofensa personal por haber despreciado a una de sus hijas.

Había tan pocos caballeros que Elizabeth Bennet se había visto obligada a sentarse durante dos bailes; en ese tiempo Darcy estuvo lo bastante cerca de ella para que la muchacha pudiese oír una conversación entre él y el señor Bingley, que dejó el baile unos minutos para convencer a su amigo de que se uniese a ellos.
––Ven, Darcy ––le dijo––, tienes que bailar. No soporto verte ahí de pie, solo y con esa estúpida actitud. Es mejor que bailes.

––No pienso hacerlo. Sabes cómo lo detesto, a no ser que conozca personalmente a mi pareja. En una fiesta como ésta me sería imposible. Tus hermanas están comprometidas, y bailar con cualquier otra mujer de las que hay en este salón sería como un castigo para mí.
––No deberías ser tan exigente y quisquilloso ––se quejó Bingley––. ¡Por lo que más quieras! Palabra de honor, nunca había visto a tantas muchachas tan encantadoras como esta noche; y hay algunas que son especialmente bonitas.
––Tú estás bailando con la única chica guapa del salón ––dijo el señor Darcy mirando a la mayor de las Bennet.
––¡Oh! ¡Ella es la criatura más hermosa que he visto en mi vida! Pero justo detrás de ti está sentada una de sus hermanas que es muy guapa y apostaría que muy agradable. Deja que le pida a mi pareja que te la presente.
––¿Qué dices? ––y, volviéndose, miró por un momento a Elizabeth, hasta que sus miradas se cruzaron, él apartó inmediatamente la suya y dijo fríamente: ––No está mal, aunque no es lo bastante guapa como para tentarme; y no estoy de humor para hacer caso a las jóvenes que han dado de lado otros. Es mejor que vuelvas con tu pareja y disfrutes de sus sonrisas porque estás malgastando el tiempo conmigo.

El señor Bingley siguió su consejo. El señor Darcy se alejó; y Elizabeth se quedó allí con sus no muy cordiales sentimientos hacia él. Sin embargo, contó la historia a sus amigas con mucho humor porque era graciosa y muy alegre, y tenía cierta disposición a hacer divertidas las cosas ridículas. 

(Orgullo y Prejuicio, Jane Austen) 

Comentarios: 

Este fragmento de "Orgullo y Prejuicio" de Jane Austen nos cuenta un encuentro entre el señor Darcy y Elizabeth Bennet. En este encuentro se ponen de manifiesto los caracteres de uno y de otro. 

Opina: 

Utiliza el formato comentarios para opinar sobre el texto. Qué piensas de la actitud de Darcy. Qué piensas de la actitud de Elizabeth. En qué circunstancias se produce el rechazo. Cómo reacciona ella ante el rechazo. Qué hubieras hecho tú en su lugar. 

Kate

jueves, 1 de junio de 2017

Moda y sociedad en la época de Jane Austen.

En esta entrada voy a hablar sobre las fiestas y la moda en la época de Jane Austen.
-FIESTAS:

Esta época está marcada por las fiestas y celebraciones, principalmente las religiosas que en total llegan a más de 90 por año y marcan la vida social de las personas.
La moda de las máscaras se difundió por toda Europa, sobre todo en la forma del baile de máscaras. En París, desde principios del siglo XVIII, el Carnaval se convirtió en una sucesión de bailes de disfraces que daban diversión a miles de personas durante noches enteras. los grandes aristócratas organizaban en sus palacios espléndidos bailes a los que asistían cientos de personas, a veces miles.
En 1714, por ejemplo, el duque de Berry ofreció bailes a lo largo de tres meses, en los que «todo era majestuoso: la música, los refrescos, las confituras, el servicio. Había más de 3.000 máscaras.
 En algunos bailes el acceso era libre, de modo que las salas estaban abarrotadas. En otros se requería invitación o bien se cerraban las puertas cuando el recinto se llenaba.
En la misma sala la orquesta, de treinta músicos, se repartía a ambos extremos, después de tocar juntos una sinfonía para dar inicio al baile. Se bailaban las danzas de moda en la época: minueto, gavota, contradanza, etc. Pero no sólo se bailaba, durante toda la noche hasta el amanecer, la gente se divierte. Unos bailan, otros se quedan sentados y charlan, algunos van a tomar un refresco, otros se ocupan de mil maneras.


-LA MODA:

A lo largo del siglo XVIII fue evolucionando la Vestimenta a consecuencia de los acontecimientos históricos: Hasta la Revolución Francesa (Rococó). Después de la Revolución Francesa (Estilo neoclásico) En este siglo se encuentran el vestido volante compuesto por un corpiño con amplios pliegues en la espalda ajustados por el corsé, y el vestido a la francesa que fue el traje de etiqueta en la corte francesa hasta la Revolución de 1789.

EL VESTIDO FEMENINO: Eran algo complicados. Se llevaban mucho a lo que llamaban vestido “mesa camilla”. Consistía en faldas superpuestas con adornos de plantas y flores, guirnaldas de plumas, etc. También una camisa llena de lazos sobre una falda estrecha y el corpiño puntiagudo. La primera falda llevaba hierro y tenia 3 metros de diámetro llena de varios kilos de galones, lazos, pasamanerías, volantes, festones y trencillas. 


En vísperas de la Revolución Francesa se descubre el estilo rococó, caracterizado por tapar todas las cosas con hojas, racimos y volutas de distintas especies. En este estilo las faldas disminuyen el diámetro. Con la revolución francesa la moda se populariza y los hombres inventan pantalones de tubo y las mujeres tienden a ponerse vestidos que realcen más su silueta. Después de la Revolución Francesa, el vestido femenino busco inspiración en el mundo greco-romano.

VESTIDO MASCULINO: Estaba compuesto por la casaca, chupa y calzón ahora llamados chaqueta, chaleco y pantalón. Llevaban una camisa de mangas largas y los calzoncillos hasta las rodillas. También llevaban medias de seda, lana o algodón. La calidad de las telas dependía de las riquezas de cada uno. Los hombres ricos usaban las camisola, sin cuello, con una abertura sobre el pecho que decoraban con la chorrera y guirindola, volante de tela fina o de encaje que también adornaba el final de las mangas de la camisa. Con el paso del tiempo el vestido masculino fue cambiando debido a que la silueta no era la misma que a principios del siglo. Cada vez necesitaban menos tela y fueron más estilizados.

Biluolimaya

miércoles, 11 de enero de 2017

Esto es 2017


Hemos entrado en el año 2017 y en él conmemoramos el 200 aniversario de la muerte de Jane Austen, ocurrida el 18 de julio de 1817, Había nacido en 1775, el 16 de diciembre, por lo que murió con 41 años, una edad temprana incluso en aquel tiempo. 

Quién sabe cuántas cosas podría haber escrito, cuánta madurez tendrían sus futuros escritos. Ya no podremos disfrutarlos nunca pero sí podemos hacerlo con sus libros, esas seis grandes novelas y esas otras novelas cortas. Leerlos es disfrutar de la mejor literatura. Pero nada de aburrimiento, lo aseguro. Todo lo contrario: diversión, risas, alegría, simpatía, ingenio, felicidad. Todo eso lo proporcionan sus libros. También, a veces, intriga. Otras veces se ponen románticos, incluso sentimentales. O misteriosos. O reivindicativos. 

Jane Austen es la gran inventora de la novela moderna, una novela que no es para chicas, sino para lectores, para toda clase de lectores. Su estilo elegante y acertado, su descripción de personajes, lugares y conversaciones, sus argumentos, sus historias, su talento. Todo eso es un maravilloso legado que deberíamos conocer. 

Aprovecha este bicentenario para conocerla a fondo, para leerla por primera vez y para recrearte en lo que escribió. Leer es entrar en un territorio ocupado por los momentos felices. Y si lees a una escritora como ella esa felicidad está asegura. 

Que disfrutes de esta lectura.

Kate